"Con el fin de promover una mayor fluidez del tráfico, la seguridad de los peatones y la accesibilidad al transporte público, se restringirá la circulación de triciclos y cuadriciclos ligeros en nueve calles del centro de la ciudad", se puede leer en la información enviada a Lusa.

La noticia de la medida fue divulgada inicialmente por el diario Público e incluye "Largo dos Loios, las calles de Trindade Coelho, Mouzinho da Silveira, Ribeira Negra, Infante D. Henrique, Fernandes Tomás y Formosa, así como la Praça de Almeida Garrett y el Túnel de Ribeira", en el centro de Oporto.

El criterio de aplicación en estas vías considera "calles donde la velocidad de circulación es reducida y la siniestralidad es mayor".

La prohibición entra en vigor el próximo lunes, según el ayuntamiento que dirige el independiente Rui Moreira.

"El objetivo es preservar la eficiencia de la movilidad urbana, garantizando la compatibilidad entre el turismo, la calidad de vida de los residentes y trabajadores de la ciudad y la operatividad del transporte público y los servicios de emergencia", señala.

Para el Ayuntamiento de Oporto, la medida "no tiene un impacto significativo en las actividades económicas, ya que la restricción será localizada y no impide la prestación de servicios turísticos ocasionales solicitados por los operadores de ocio turístico".

"Por lo tanto, se cree que esta estrategia contribuirá a mejorar la movilidad urbana, reducir la presión sobre los espacios públicos y promover un entorno más seguro y sostenible", afirma, estando "alineada con las buenas prácticas de gestión del tráfico adoptadas en ciudades de referencia".

El Ayuntamiento de Oporto "reconoce que el crecimiento de la actividad turística y la diversificación de los modos de transporte han planteado desafíos a la gestión del espacio público, que requieren soluciones eficaces para garantizar un equilibrio sostenible".

El gobierno de la ciudad reitera que "la ausencia de regulaciones específicas para la circulación de vehículos de TVDE, las operaciones de carga y descarga y la proliferación del transporte turístico han intensificado los impactos negativos, agravando la saturación de las carreteras y perjudicando la experiencia urbana".

El Ayuntamiento de Oporto admite incluso que "la circulación de vehículos no adecuados a las características funcionales de determinados ejes viarios ha comprometido los objetivos definidos en el Plan Director Municipal, especialmente en lo que se refiere a la fluidez del tráfico, la seguridad vial y la calidad ambiental".

"El marco legal vigente permite la aplicación de normas que condicionen, temporal o permanentemente, el tránsito de determinadas categorías de vehículos, siempre que se respeten los principios de razonabilidad, proporcionalidad e igualdad", señala.

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